sábado, 27 de abril de 2013

Presentación de Alberto González, CEO & Founder de Workyland.com




Hola a todos,

Soy Alberto González, tengo 43 años, trabajo desde la adolescencia como diseñador gráfico y comercial técnico. Tengo mujer y dos niños y fui uno de los millones de padres de familia que perdió el empleo por cuenta de la crisis. Pago una hipoteca e intento hacer frente a los gastos mensuales sin que ello afecte a la educación de mis hijos y mi modesto bienestar. Como resultado de esta situación decidí vender una pequeña propiedad que tenía, con el único objetivo de emprender...! 

Me he negado a pedir dinero a los bancos para salir adelante. Me llamaron loco por tener y confiar en dos socios que viven en Brasil con el problema que representa la distancia. ¿Que garantías, que seguridad...? Con todo lo que he pasado en los últimos tiempos, aprendí que si quieres que el mundo cambie tienes dos opciones, puedes ser la persona que espera sentada en el sofá, lamentándose todo el día de su desgracia o la persona que se levanta, arriesga, emprende y da el paso adelante, reivindicando con este movimiento un "yo valgo, lo quiero demostrar, quiero ser el dueño de mi destino profesional y quiero hacer algo por mis hijos y por los demás". Dicho esto, queda lo más difícil, llevar a la práctica tus deseos profesionales.


Mi pasado...
Mi experiencia anterior de emprendedor, fue ayudar a mi familia en una pequeña empresa gráfica durante años, innovando, aprendiendo, superando las adversidades y problemas del día a día de manera autodidacta y al mismo tiempo, adquirir la suficiente experiencia para asesorar a empresas en sus ventas técnicas o áreas de marketing.

Cuando entras a trabajar en una multinacional, tienes una falsa realidad a nivel económico y más en nuestra generación, algo acomodada y "domesticada", que siempre ha escuchado que debemos ir a por lo “seguro”,  y que nunca antes había vivido una crisis tan larga como la actual, que estuvo acostumbrada a tener crédito fácil y toda una educación de consumo inmediato. La falsa sensación de riqueza era un hecho, pensábamos todos..., crees que nunca te va afectar y que el hecho de estar en una gran compañía es una garantía casi de por vida…

Hasta que llega un día y te afecta una enfermedad en las cuerdas vocales, que te exige operarte hasta tres veces en cuatro años, que te aparta de tu perfil laboral y te provoca un aislamiento y falta de salidas profesionales total. 
Hasta que empieza una crisis mundial. Hasta que toda la gente que conoces empieza a entrar en una espiral negativa, de no ver solución y simplemente esperar que ocurra un milagro en la economía, viendo la incapacidad de los gobiernos, y aumentando la perdida de fé en las instituciones serias y “seguras” que todos creíamos sólidas.

Entonces te llega el miedo de no poder sustentar a tu familia, que en poco tiempo vas a perder el trabajo, que puedes ser uno más de los miles y miles de desempleados de este país y finalmente, ocurre..., de la noche a la mañana pasas al dique seco, por lo tanto una parado más y ya van 6.200.000 personas.

Empiezas a enviar currículos por todas partes, hablar con amigos en la misma situación, intentas convencerte, que aunque tengas más de 40 años eres joven, activo y experto, esperando que estos argumentos sean suficientes para contratarte. 

Lloras, sufres y no duermes, pensando como vas a pagar la hipoteca cada mes. Intentas que tus hijos no se vean afectados, viendo dibujos animados en la tele, jugando con ellos lo máximo posible, "endulzando" algunas noticias que ellos captan como malas y así evitar que puedan hundir más a la familia. Caes al fondo del pozo, en caída libre, sin tener la mínima opción de agarrar algo que la pueda frenar,  nada de nada...

Entonces percibes que tienes dos salidas: 
  • Primero: Seguir cayendo al fondo, con miedo, pensando que eres viejo para el mercado, que tus años de estudio y trabajo no han valido para nada.
  • Segundo: Que eres válido, que tus padres te han enseñado unos valores como el sacrificio, respeto, compromiso y constancia entre otros, valores estos que tendrás que traspasar a tus hijos, que no importa tu edad física, que lo vas a intentar y es aquí cuando aflora un deseo que te pide hacer algo para evitar que otras personas pasen las mismas dificultades que tú.
Además, tengo la suerte de contar con una mujer que trabaja, que siempre me dio ánimos, que estuvo a mi lado, mi apoyo incondicional, y que nunca ha dudado de mis capacidades. Mónica ha sido el único sustento económico en algunas fases de nuestra vida, pero lamentablemente la situación financiera fue cada vez más crítica, entonces me comentó: “Alberto, tenemos amigos al otro lado del charco, en Brasil que nos pueden ayudar y ya sabes..."siempre hay alguien dispuesto a colaborar contigo.” Dicho y hecho..., actualmente es nuestro eslogan en Workyland.

Fue entonces cuando contactamos con Sabrina Campos, brasileña, emprendedora social en serie, que vive entre Barcelona y São Paulo, que tiene una incubadora de negocios y ayuda a miles de personas junto a su marido, Rafael Velasco, que es ingeniero informático, catalán y que plasma todos sus proyectos tecnológicos y sueños en los que se involucran, en una realidad.


Mi presente...
Hablando con Sabrina me dijo: “Cual es tu misión en la vida? Que quieres dejar de ejemplo a tus hijos? En que quieres invertir tu tiempo, talento y recursos con pasión?

Así surgió WORKYLAND, mi respuesta fue la voluntad de poder ayudar a millones de personas, conectando unas con otras, motivando que salgan de su zona de confort o sufrimiento. Que busquen personas con los mismos intereses profesionales, que colaboren con su networking, que encuentren un espacio en su casa, que aprendan nueva cultura, que mejoren o aprendan un idioma y que desarrollen proyectos o que puedan encontrar trabajo de una manera más fácil, con el apoyo de alguien local, que en cierta manera les haga de "embajador" o "mentor" en la ciudad o país de acogida.

Trabajamos 8 meses muy duros. Hemos vendido nuestra única propiedad a un precio ridículo para invertir en este sueño. Me han llamado loco muchas veces, pero siempre tuve el apoyo y la comprensión de los amigos más cercanos y de mi familia. 

Para añadirle más dificultad a nuestro objetivo, Sabrina, mi socia brasileña en Brasil tuvo un grave problema en el corazón. Finalmente todo quedó en un enorme susto y continuó adelante con nosotros! 
Tuvimos reuniones en horarios agotadores, resolución de problemas continuos, cambios y sugerencias constantes…, pero siempre mantuvimos el enfoque en lo más importante: crear un negocio que generara oportunidad de trabajo a millones de personas en todo el mundo.

Tuvimos el inestimable apoyo de nuestra amiga Jade Mulvaney, cineasta de Sudáfrica que vivió una temporada en nuestra casa en Barcelona. Nos ayudó a mejorar nuestro inglés y nosotros la ayudamos a aprender el castellano, abrimos la puerta de nuestra casa y ella nos abrió los ojos para este nuevo mundo, con su particular visión de entender el mundo actual!
Entre todos formamos un equipo que creyó en Workyland, que también arriesgó y que compartió la misma visión y pasión por este proyecto desde el primer momento.


Mi futuro...
Workyland está apunto de empezar su versión beta, donde tendremos dos perfiles de personas,  los que van a recibir o acoger en su casa a personas y profesionales de otros países o ciudades (workyhost)  o las personas y profesionales que están dispuestos a viajar y compartir proyectos (workyvisitor), por lo tanto será una relación entre personas que buscaran nuevas oportunidades y experiencias, conectando y colaborando unos con los otros.

Si la pregunta es, ¿que voy a ganar con esto?, ¿cual fue el business plan?, ¿qué análisis de riesgo efectuamos?, ¿cual la estrategia de marketing adoptada?..., a todas estas preguntas te contestaré muy sinceramente.
Estamos en el Siglo XXI donde las reglas del mercado han cambiado!, que no hemos utilizado herramientas del siglo XX donde los números son más importantes que las personas. Que lo estamos haciendo de manera distinta, centrando nuestras fuerzas en corregir las equivocaciones del mercado “seguro” e “infalible” que todos habíamos pensado, facilitando a  las personas que puedan colaborar unas con las otras, aceptando embajadores de nuestra forma de vivir en todos los países, los llamados Workyambassadors.

El retorno financiero ya llegará. Intentamos plantar buenas semillas, esperando que un día mis hijos puedan cosechar lo mismo que nosotros hicimos por ellos y por toda una generación.

Y recordar, como dice nuestro eslogan, "Porque siempre hay alguien dispuesto a colaborar contigo", por lo tanto tan solo es cuestión de darles la herramienta que las ponga en contacto. 

Cordialmente,
Alberto González




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